¿QUE ES LA BATA DE COLA? LA HISTORIA DE REINA DE TRAJE FLAMENCO

Bata de cola es una gran desconocida para muchos “nuevos artistas”. Grandes maestras como Blanca del Rey, Merche Esmeralda o Matilde Coral, se convierten en las mayores defensoras de su uso. Esta última escribe “Tratado de la bata de cola”, procurando concienciar de su importancia y elegancia, a la misma vez que aconsejar en su manejo básico.

La bata de cola se usa exclusivamente por las mujeres. Ahora se entra de nuevo en los escenarios a pesar de la dificultad en su manejo, el coste que implica su corte y confección y de su incompatibilidad con algunos estilos o escuelas de baile actuales, en los que la femineidad del baile de mujer pasa a un segundo plano, para dejar paso a unos movimientos y estructuras dancísticas propias del baile de hombre.

Realmente, ahora el baile se convierte más en los trucos, en un “juego con pelota”. Hay muchos, que piensan, que bailar significa sorprender el publico, hacer sapateado increible, trabajar mucho con el ritmo y usar cosas raras. Sin embargo, estas cosas son importantes y tienen su vida, pero a veces el baile más sencillo es más bonito, las mujeres tienen tantas oportunidades de su cuerpo para atraer el publico, que no tienen que hacer un “zapatazo”, que tienen la magia de femineidad increible, que deben usar. La bata de cola, como la reina de traje de mujeres, puede ayudar hacerlo.

LA TRUCO

La bata de cola tampoco debe de usarse sin conocimiento, o de forma descuidada y  arbitraria, sino conociendo su trasfondo y origen, lo cual es necesario para llegar a entender su manejo y su uso, culminando en un cenit de grandeza y majestuosidad al compás del flamenco. Por ello intentaremos aclarar algunas de estas cuestiones; como son su origen y evolución a través de la historia.

Durante la segunda mitad del siglo XVIII apareció, según algunos, la antecesora de la bata de cola flamenca, simplemente llamada bata de cola, que arrastraba en su parte trasera, gracias a unos pliegues en la espalda que daban el vuelo necesario; siendo estos ajustados al cuerpo por medios de cordones o cintas. Se confeccionaba en pequín (tejido labrado) de seda en tonos pastel, espolinado con delicados adornos florales. El cuerpo tenía el escote redondeado, y la manga de tres cuartos.

Debajo asomaba la falda o brial con pequeñas tablas superiores que le proporcionaban el vuelo, y en los laterales presentaba dos pequeñas aberturas que se abrochaban por medio de cintas que permitían ocultar algún tipo de bolsillo interior o faldriquera. Sin embargo, en el último tercio del siglo XIX, eran más cortas que las actuales.

Se cuenta que la primera bata tal como la conocemos hoy, apareció en Granada, era de un largo especial y de percal blanco. Otros especialistas la consideran una adaptación del conocido traje princesa de la época.

Otorgándole a quien la usa, la categoría de “auténtica profesional” han sido muchas y grandes artistas las que se han enfundado en sus batas de cola para demostrarnos una elegancia única, y un manejo exclusivo de una gran talla profesional. Algunas de ellas han sido: Carmen Amaya, la cual bailaba la seguiriya con una bata blanca de un largo especial; Rosa Durán, cuya estampa de elegancia con la bata era única; Cristina Hoyos, a la que podemos ver bailar junto a Antonio Gades una seguiriya con bata blanca y castañuelas; Carmen Mora, combinaba a la perfección su reposo flamenco con el aire de su bata por alegrías, mientras le cantaba una jovencísima Carmen Linares; Matilde Coral, adornando sus alegrías con el revuelo de los volantes de su bata de cola…

 

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